miércoles, 4 de junio de 2014

Políticas contra el estigma del VIH.

Hace pocos días se publicaba la segunda parte del estudio estadístico realizado por un grupo de investigación de la UNED y SEISIDA, dirigido por María José Fuster, sobre la situación del estigma que sufren socialmente las personas que viven con VIH en España. Las cifras de 2012, aunque presentan en ocasiones una levísima mejora con respecto a la primera parte de dicho estudio realizado en 2008, no son en absoluto positivas. En los cuatro años que separan ambos cuestionarios, todavía un 49,5% de la ciudadanía estaría incómoda si un compañero/a de colegio de su hijo/a acudiera al mismo aula viviendo con VIH; un 39% se sentiría así un compañero de trabajo viviera con el VIH y un 29% se sentiría temor si en una tienda le atendiera una persona que viviese con el virus. Hay cifras que, además, resaltan la carencia de información veraz y contrastada entre las personas encuestadas como, por ejemplo, aquellas que indica que, en el primer año, un 15,1% de lass mismos declaraba pensar que el VIH se transmitía compartiendo un vaso y un 13,9% lo seguía creyendo cuatro años después, a pesar de la avalancha de datos científicos que desmienten esta posibilidad. Algo similar ocurre con la creencia de que la infección puede transmitirse sentándose en los mismos sanitarios de una persona seropositiva, algo que apoyaba un 17,3% de la población en 2008 y un 13,9% en 2012. Hay datos aún más deprimentes, como el que se refiere a la creencia de que el VIH se trasmite a través de estornudos, algo que, tanto en 2008 como en 2012, es compartido por un 14,9% de la población.
Desde ALEAS-IU, ante un panorama que indica la tremenda ignorancia aún latente entre buena parte de la sociedad española con respecto a la infección por VIH, queremos insistir en la necesidad urgente de cambiar de una vez la catalogación de la infección de “infecto-contagiosa” a “infecto-transmisible”, ya que, repetimos y recordamos, este virus no se transmite a través del aire, como una gripe, sino únicamente por el contacto entre fluidos donde existe VIH y una mucosa por donde pueda entrar el virus, por lo tanto, el riesgo de contagio es nulo, y no así el de transmisión. Esto sería un buen arranque, pero a la vez exigimos una política generosa en subvenciones económicas a las diferentes organizaciones no gubernamentales que se dedican a realizar campañas de prevención y divulgación sobre la infección y a empoderar a las personas que viven con el VIH. En los últimos años, la suicida política de recortes del gobierno ha provocado un silencio muy dañino en torno al VIH/SIDA; un silencio estatal que nos desprotege a todas frente al riesgo real y que mina peligrosamente la autoestima y la vida de las personas que viven con VIH. 

Activistas de ALEAS-IU
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