jueves, 17 de octubre de 2013

El Parlamento andaluz se adhiere al manifiesto “Un lugar para el pintor Ocaña” a iniciativa de IU


El grupo parlamentario de IULV-CA ha defendido hoy una proposición no de Ley en la Cámara andaluza en la que se pedía al Parlamento y al Gobierno andaluz su apoyo a la recuperación del legado artístico de José Pérez Ocaña, cuando se cumplen 30 años de su muerte, y que finalmente ha sido aprobada por unanimidad de los grupos de la Cámara.

Así el Parlamento andaluz manifiesta su adhesión a la causa “Un lugar para el pintor Ocaña” y se solidariza con el Ayuntamiento de Cantillana en la puesta en marcha del Museo que perpetúe el legado artístico del pintor a la vez que se insta al Consejo de Gobierno a arbitrar fórmulas para manifestar su reconocimiento a la importancia de la figura de José Pérez Ocaña para Andalucía, su vida y su obra por la igualdad del colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales.

Por último, la iniciativa pide al Consejo de Gobierno de Andalucía que, en colaboración con otras administraciones públicas, que ya han mostrado su respaldo, garantice la viabilidad económica del anunciado museo.

IU ha defendido esta iniciativa que llegó al Parlamento de la mano de artistas y activistas LGTB como Shangay Lily, la asociación Acción Diversa o el colectivo editorial Atrapasueños y que también ha sido presentada en el Senado y otras instituciones en la campaña que mantiene ALEAS Andalucía, área de elaboración sobre libertades sexuales de IULV-CA.

José Pérez Ocaña (1947-1983) fue un gran artista andaluz, nacido en el municipio sevillano de Cantillana, que vivió una importante parte de su vida en Barcelona y su inconfundible pintura es una de las aportaciones más importantes a los movimientos pictóricos de vanguardia de los años 70 y principios de los 80.

El pintor Ocaña con su quehacer artístico y también con su acción fue uno de los máximos exponentes de la libertad que tanto se ansiaba en aquella época”. Un artista comprometido que se expresaba con gran libertad sin atender a las posibles consecuencias de un país todavía anquilosado en unos valores arcaicos y peligrosos. Ya entonces, en los estertores de la cruel dictadura franquista, un luchador por el reconocimiento y la igualdad del colectivo LGTB, se convirtió en un personaje típico de Las Ramblas; se travestía sin ningún tapujo, a plena luz del día, con una mezcla de religiosidad andaluza típica de su tierra, y vivía rodeado de los que le querían y entendían. De original vida, Pérez Ocaña también encontró la muerte de la manera más sorprendente. Volvió a Cantillana para celebrar unas fiestas de carnaval y reunirse con su familia, a la que adoraba. Pérez Ocaña confeccionó un disfraz de sol, con papel, tela y bengalas, que desafortunadamente se quemó, produciéndole quemaduras mortales. El 18 de septiembre de 1983, Pérez Ocaña, moriría en el hospital, una semana después de haberse quemado accidentalmente. Como diría Carlos Cano, “se fue vestido de sol”.

Después de su muerte se han organizado exposiciones, producido películas y documentales, y publicaciones en torno a su vida y obra. Trabajos encomiables de grandes artistas, profesionales y autores que han puesto en valor su trayectoria, sin embargo IU considera que hay que hacer otro esfuerzo aún mayor, como es el caso del tantas veces anunciado Museo Ocaña. Además la deuda con la memoria de Ocaña está ahora más vigente que nunca, pues la actual crisis económica no puede ser la excusa para borrar nuestra identidad y nuestra historia. La memoria de Ocaña, que no es otra cosa que su vida y su obra, tiene que estar presente de forma permanente para que las generaciones jóvenes conozcan la talla intelectual y artística de personas como Ocaña.
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