miércoles, 12 de diciembre de 2012

Propuesta de resolución LGTBI para la X Asamblea Federal de Izquierda Unida


La X Asamblea Federal de Izquierda Unida desea recoger como propias las reflexiones y propuestas que el Área de Libertad de Expresión Afectivo Sexual de IU (ALEAS) aporta, como parte del conjunto de movimientos, organizaciones y colectivos por la diversidad afectivo-sexual, a la construcción de un pensamiento y una praxis transformadoras en el actual momento político.

En este sentido, consideramos que:

1. El avance de los movimientos por la igualdad de derechos tras más de 35 años de lucha, con la caída de la legislación discriminatoria en el Estado Español, es hoy incontestable, como lo es el incremento de espacios de libertad para todas las preferencias e identidades afectivo-sexuales, pese a la persistencia de la discriminación social y laboral, el olvido de las represaliadas por su identidad, orientación o preferencia afectivo-sexual y las LGTBIfobias cotidianas que sigue siendo necesario combatir activamente.

Desde nuestra perspectiva crítica con el heteropatriarcado, creemos que la transformación social que supone la aceptación y consolidación del derecho al matrimonio igualitario es sólo un paso más en el cuestionamiento de las instituciones del matrimonio o la familia como meras formas de reproducción del orden social capitalista. Este avance legal debe suponer el inicio del debate público sobre la existencia, el respeto y la protección social hacia formas de afectividad, de sexualidad, de familia, de convivencia y de cuidados distintos a la familia nuclear convencional.

Pero, es preciso destacar que los históricos avances logrados hasta ahora no se han producido desde una mera “política neutral” de defensa de los “derechos humanos”, sino mediante la incesante movilización social y la consiguiente presión hacia la evolución de las fuerzas políticas. Fuerzas como Izquierda Unida, con una opción decidida por la igualdad de derechos desde sus orígenes, u otras que incorporaron tales demandas en su agenda a principios del presente siglo.

No obstante, la persistencia de la legislación discriminatoria en el Estado Español entre 1978 y 2005, así como los vergonzosos 7 años que ha tardado el Tribunal Constitucional en considerar aceptable la igualdad de derechos dentro de la actual Constitución, junto con la inexistencia en ella de referencias explicitas a la diversidad afectivo-sexual y a la protección de derechos sociales imprescindibles para su ejercicio efectivo, son varias muestras más de la ineludible necesidad de un nuevo proceso constituyente.

2. La transformación social por la que trabaja Izquierda Unida no se limita a la defensa de los derechos de las llamadas “minorías” afectivo-sexuales, étnicas, culturales o de cualquier otro tipo, sino a la plena consecución de la dignidad de toda la diversidad de la población, que es la que conformamos el 99% que sufre los efectos de la mutilación de derechos y recursos y del austericidio neoliberal.

Entendemos y defendemos que las personas se definen por múltiples identidades que van más allá de las categorías convencionales de mujer y hombre, negro y blanco, homosexual y heterosexual, transexual y cisexual, por más que combatamos las discriminaciones evidentes que persisten todavía contra la homosexualidad, la bisexualidad, la intersexualidad, las personas trans, las personas migrantes y las mujeres en general.

Por ello, defendemos la necesidad de políticas sociales, educativas, culturales y de salud que superen la actual categorización rígida del sistema sexo/género y su inculcación desde la infancia, que está en la base del acoso escolar a la diferencia, de los crímenes de odio y de la patologización de las identidades trans.

En consecuencia desde la X Asamblea Federal de IU urgimos a:

-La modificación de la actual Ley de Identidad de Género y de cuantas normas y protocolos menoscaben la plena autonomía de las personas en las decisiones que afecten a su identidad de género.

-La plena cobertura de la atención social y sanitaria de las personas transexuales, como en tantas otras situaciones en las que se cubren necesidades de salud de la población sin tratarse de enfermedades, en el marco de un sistema de salud público y de calidad, de acceso universal y gratuito.

-La inclusión de la perspectiva de diversidad afectivo-sexual en la legislación y las políticas públicas, en salud, educación y cultura, pero también en lo que afecta a la violencia LGTBIfóbica e intragénero.

-La extensión de las políticas inclusivas de la diversidad afectivo-sexual al conjunto del territorio mediante la asunción de competencias al respecto por las Comunidades Autónomas, superando la situación actual en la que la atención a la diversidad afectivo-sexual depende casi exclusivamente de la presencia de un activo movimiento LGTBI que presiona a los ayuntamientos de grandes ciudades mientras el ámbito rural permanece anclado en la invisibilidad y/o la discriminación.

3. Ninguna de estas reivindicaciones pendientes es posible mediante una “marcha atrás” hacia un “bienestar” y una “igualdad” que nunca alcanzamos por completo, pero cuya inviabilidad dentro de la ortodoxia de la deuda revela ahora los estrictos límites inherentes al capitalismo.

Creemos urgente la necesidad de establecer complicidades políticas y sociales desde abajo en el contexto de una Europa encaminada a una catástrofe social, al “sálvese quien pueda” y a su derivada natural que será el fascismo en forma de asistencialismo para los “buenos” y matonismo fascista para las “parias sociales”, como ya demuestran las acciones de Amanecer Dorado en Grecia.

Por todo ello, llamamos desde aquí a todas las fuerzas de izquierda, a los movimientos antipatriarcales y por la diversidad afectivo-sexual y al conjunto de iniciativas sociales en defensa de las de abajo a la construcción de la necesaria y urgente confluencia para acabar con este gobierno y para la sustitución del sistema capitalista en crisis por otro al servicio de las necesidades y las libertades de la mayoría social.

Desde la izquierda no sólo debemos resistir los embates neoliberales, sino saber tejer alianzas para proponer y crear alternativas al capitalismo. Desde el movimiento feminista defendemos no solo la resistencia frente al machismo, sino también el empoderamiento de las mujeres y la feminización de las políticas. Desde el movimiento por la diversidad afectivo-sexual no solo resistimos frente a la discriminación y las LGTBIfobias, sino que defendemos la búsqueda del placer desde la diversidad como un valor a potenciar. Y todas juntas, desde Izquierda Unida, nos conjuramos en la acción por la felicidad común, por un mundo nuevo, por un futuro mejor.
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