lunes, 12 de noviembre de 2012

ALEAS-IU te da razones para la huelga general del 14N


Sin lugar a dudas, hay muchísimas razones y podríamos ocupar miles de líneas con todo aquello por lo que esta huelga es necesaria y urgente. No obstante, hemos encontrado oportuno señalar ocho razones de peso en lo que se refiere nuestros como derechos como personas LGTBI. Ocho razones entre muchas más que legitiman que este 14N recuperemos la “voluntad popular” en las calles. Lo haremos frente a aquellos que nos niegan libertades y derechos. Se trata, entonces, de una convocatoria que refleja los deseos de un pueblo que sangra y rabia por los ataques que sufre. Mientras, los culpables de esta situación no pueden ni merecen tener dignidad, ni razones ni apoyos tras haber vendido la democracia a los intereses de los mercados, aún nosotras podemos estar orgullosas de que nos sobran razones y de que somos un pueblo luchador y comprometido con la libertad, la igualdad y la democracia.

Sin más, nuestras ocho razones, entre muchas más, por la Huelga General:

1. No olvidamos que existe, porque nunca desaparece y siempre nos acompaña. Es la homofobia, la bifobia, la transfobia y la lesbofobia que debemos combatir colectivamente para que las políticas que emanan de las instituciones funcionen contra estas violencias. Porque somos del pueblo que exige justicia y que se niega a pagar una deuda que jamás generó. Cuando se infla de dinero público a los de siempre en nombre de un curioso sentido común y de responsabilidad, nuestros intereses pasan a un segundo plano. No debemos, no pagamos: 14 de noviembre, ¡Huelga General!

2. Si eramos bastantes las que no encajamos en el guión propuesto para ser “hombre” o “mujer”, ya somos muchas más las que intentamos dinamitarlo. Imperativo que nos resulta conocido desde los primeros años de colegio, con la violencia sufrida, hasta entrar en la universidad pública que ahora nos quieren robar. Ante esto, afirmamos que no será posible desmantelar la heterosexualidad hegemónica, culpable de la violencia que el marica o la bollo de la clase sufre, si la educación se convierte en una mercancía para el negocio de los cuatro chorizos de siempre, esto es, de empresarios, banqueros y jerarquías eclesiásticas. En este momento reclamamos, con inmediatez y sin pedir permiso, nuestra escuela, una escuela laica, pública, de calidad y con exceso de pluma. Menos religión y más educación: 14 de noviembre, ¡Huelga General!

3. El retroceso de derechos impuesto por los culpables de la crisis se acompaña de una proliferación de discursos reaccionarios buscando el “divide y vencerás”. De esta forma intentan trazar una frontera entre el “buen” ciudadano, resignado a vivir arrodillado por su sentido común viciado, y la mala ciudadana “antisistema”, que se niega contemplar como destruyen lo que el pueblo ganó en batallas pasadas. Un intento más de proteger al verdadero delincuente: el capitalismo feroz que mantiene secuestrada nuestra democracia. Por ello, es necesario llevar la voluntad popular a las calles desafiando sus intentos de división y criminalización. Ahora más que nunca, somos “nosotras” contra “ellos”. Esta estafa, no la pagamos: 14 de noviembre, ¡Huelga General!

4. Con una tasa de paro juvenil superior al 50%, muchas nos vemos obligadas a poner freno a nuestros proyectos de vida y volver a la familia nuclear radioactiva sin haber podido elegirlo. Ese retorno sale bastante caro: lo pagamos volviendo al “armario” para evitar posibles represalias. Nos obligan a ser heterosexualmente dependientes, a no poder escapar del infierno que puede suponer vivir con quién nos somete al dolor, la humillación y la violencia. Los de arriba pretenden que la salida del “closet” sea un privilegio al alcance de unos pocos con trabajo fijo en peligro de extinción. La cantidad suficiente para contribuir al nicho de mercado rosa, cuyo acceso es inviable para muchas que hemos dejado de cobrar el subsidio por desempleo y vivimos cercanas al umbral de la pobreza. Transmaribibolleras somos clase obrera: 14 de noviembre, ¡Huelga General!

5. Nosotras, como mujeres lesbianas y bisexuales, que hemos trazado otra ruta frente al destino definido y supuestamente virtuoso del matrimonio heterosexual, estamos viendo precarizada nuestra existencia debido al paro femenino estructural inherente a este absurdo sistema económico. A pesar de todo, hemos resistido y aquí estamos sin pedir perdón por haber sobrevivido. Si se espera de nosotras que seamos esclavas dependientes de un varón en el hogar, dulce hogar, y nos hemos rebelado ante ese fatal destino, no haremos diferente cuando tratan de obligarnos a vivir esclavizadas por el 1%. No nos arrodillamos ni ante la norma heteropatriarcal ni ante la patronal heterosexual: 14 de noviembre, ¡Huelga General!

6. Las sucesivas reformas laborales nos dejan desprotegidas ante las agresiones que podemos sufrir en nuestros trabajos, las que todavía tenemos empleo. La destrucción de nuestros derechos laborales frente al empresario que decide nuestra supervivencia no es simplemente un ataque a las clases trabajadoras, sino que es una política que abre paso a una LGTBIfobia que se esconde bajo el despido presuntamente “justificado”. Una política de armario para todas, en tanto que se nos obligan a esconder nuestras plumas para no ser descubiertas y evitar un despido que nos dejaría sin condiciones materiales de supervivencia y que nos expulsaría de la esfera de la ciudadanía laboral. Contra la patronal heteropatriarcal: 14 de noviembre, ¡Huelga general!

7. La reforma “provida” de Gallardón es toda una política de control y sometimiento de nuestros cuerpos a la tiranía de normas que lo convierten en un campo de batalla, pero donde tenemos claro que no vamos a perder. Mientras defienden “la vida”, precarizan las vidas del 99%. Cuestionar nuestros derechos reproductivos y sexuales, como la reproducción asistida o el acceso a las cirugías de reasignación de sexo, es jugar con fuego. Sacaremos sus rosarios de nuestros cuerpos y ovarios: 14 de noviembre, ¡Huelga General!

8. Las alianzas entre xenofobia, LGTBIfobia y capitalismo resultan criminales. En un momento donde son muy visibles las contradicciones de un sistema que sobrevive a costa de nuestro sufrimiento y malestar, los poderosos intentan salvar sus privilegios a través de la creación de “chivos expiatorios” entre las clases populares. Un caso reciente de política xenófoba son los recortes sanitarios que afectan a las personas migrantes, y sobre todo, a aquellas que viven con el VIH. Voces expertas ya han comenzado a barajar tasas de mortalidad similares a la pandemia que combatimos en los años noventa. ¿De qué vidas habla Gallardón? Al tiempo, en la calle se grita: ¡No son recortes, son ejecuciones! 14 de noviembre, ¡Huelga General!

Nos vemos en las calles y en los piquetes. ¡Sobran razones! 
¡Transmaribibolleras a la huelga general!
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