domingo, 4 de julio de 2010

¡Orgullo es protesta! ¿A quién le molesta?


Es uno de los reclamos turísticos de Madrid en Julio, la fiesta del “Orgullo Gay”. El Ayuntamiento no colabora en la organización del desfile, que sigue en manos de unos pocos voluntarios/as, pero eso sí, en su página web hay un elenco de sitios donde pueden gastarse el dinero los/as LGTBI que acudan este fin de semana a semejante evento. Tampoco dejan escapar la ocasión las empresas y franquicias, y es que el orgullo gay vende, y mucho.

Madrid se convierte en un escaparate de cuerpos, plumas y maquillajes. Los LGTBI han pasado de ser considerados enfermos y proscritos a ser un espectáculo, y muchos/as han salido del armario para convertirse en el mono de feria de un sistema que aprovecha cualquier reivindicación para acabar haciendo su negocio particular. No es cierto que la derecha no apoye al colectivo LGTBI, lo hace de la única forma que sabe, convirtiéndolos en un espectáculo frívolo pero eso sí, muy rentable.

En los años ochenta se hizo famosa una imagen publicitaria de un jabón de ducha con una mujer desnuda bocabajo, con el lema “toda tú eres un culito”. Alguien, muy sabiamente, pintó debajo “somos mujeres, no culos”. Algo así ha pasado en los últimos años de la fiesta del Orgullo. Los/as LGTBI siguen sufriendo discriminaciones legales y sociales, pero no importa, el Día del Orgullo “todo tú eres un culito”. Los problemas que venía denunciando el Feminismo se han trasladado con mucha facilidad a los LGTBI: cosificación de los cuerpos, cánones de belleza inalcanzables y estereotipos de gays frívolos muy preocupados por su imagen.

Por supuesto, los medios de comunicación se encargan de mostrar la imagen más superficial del Orgullo. Probablemente no veremos en ningún medio el cortejo de Izquierda Unida, que este año ha hecho un esfuerzo especial por darle un carácter más reivindicativo al Orgullo. Su lema lo dejaba claro “Transformando el Orgullo, transformando el sistema”, y también sus consignas “TransMariBiBolleras también son clase obrera”. Pretendemos así alejarnos de la imagen estereotipada de gay, hombre, de buena posición social, que gasta un gran parte de su tiempo y dinero cultivando su cuerpo en un gimnasio.

En un Orgullo con cada vez menos contenido reivindicativo, seguimos haciéndonos la pregunta que cantábamos ayer en nuestro cortejo: ¡Orgullo es protesta! ¿A quién le molesta?”.

Beatriz Alonso
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